Flujo de efectivo positivo: ¡Que no te falte dinero en caja!

Publicado por Nubox | 25 de mayo del 2020
Flujo de efectivo positivo: ¡Que no te falte dinero en caja!

Todas las empresas deben considerar lo esencial que resulta manejar de forma correcta el flujo de efectivo, pues de esto dependerá la estabilidad económica y el éxito del negocio. Tener cautela y, sobre todo, saber tomar buenas decisiones, te permitirán crear una solidez financiera a corto y largo plazo.

Pero ¿a qué nos referimos con flujo de efectivo? Este concepto está directamente relacionado con la variación en las entradas y salidas de dinero en un periodo determinado, lo cual permite conocer la liquidez que posee tu empresa y la capacidad que tiene para cumplir con sus obligaciones.

He aquí la importancia de evaluar constantemente este punto: el conocimiento actualizado de las finanzas de la empresa te mantiene alerta ante cualquier imprevisto que pueda ocasionar el no tener un flujo de efectivo positivo.

El flujo de efectivo positivo se produce cuando los ingresos superan a los egresos realizados en un tiempo determinado. Obviamente, eso es lo deseable; pero existe la posibilidad de que haya un flujo de efectivo negativo cuando sucede todo lo contrario y los egresos son mayores que los ingresos.

Es fundamental tratar de mantener un balance a tu favor porque tener un flujo positivo te permitirá estar al día con tus proveedores u obligaciones en general, reinvertir el dinero en nuevas ideas o mejorar las ya existentes en tu empresa, y tener seguridad económica ante cualquier eventualidad, entre muchos otros beneficios.

¿Cómo lograr mantener un flujo de efectivo positivo? Aquí te daremos algunos consejos para que los implementes y alcances el éxito.

 

Flujo de caja

 

Organízate y planifica

Ser ordenado es una de las claves principales para ser exitoso; más aún, cuando se trata de un negocio.

Debes determinar las proyecciones que esperas para que tu empresa te ofrezca un buen rendimiento económico, sin dejar de lado el realismo de estos números.

Es relevante tener una planificación que te permita llevar el control, tanto de los ingresos como de los gastos, para evitar sobrepasar la liquidez con que cuentas. Muchas veces se incurre en pagos excesivos o innecesarios que afectan el flujo de efectivo, especialmente, en aquellos denominados gastos "hormiga" que —sin darnos cuenta— generan una fuga de dinero.

Realiza planes de pago y de cobro e intenta cumplirlos a cabalidad. En caso de no ser posible, al menos intenta alcanzar algunos objetivos planteados para mantener un flujo de efectivo positivo.

 

Ofrece incentivos, ¡y también aprovéchalos!

Los descuentos y beneficios por pagar al contado o antes de tiempo son una gran herramienta para tus cobranzas. Esto asegura que recibas dinero anticipado y, de este modo, puedas cumplir con las obligaciones de tu empresa y evitar intereses de mora en pagos a proveedores o la adquisición de algún préstamo.

Los clientes siempre se ven motivados al recibir alguna rebaja en sus facturas, aunque sea un pequeño porcentaje.

Al igual que tú, cuando un proveedor te ofrezca descuentos en pagos anticipados y siempre que tengas la posibilidad de aceptar, ¡aprovéchalos! Te ayudará a disminuir costos y evitará los recargos por saldar la deuda fuera de plazo.

 

Gestión de Cobranza

 

Realiza la facturación a tiempo

En ocasiones, hay desfases en la realización de las facturas. Actualmente, los clientes solicitan crédito para el pago de sus compras, ya sea a 30, 60 e incluso 90 días o más. Por ello, aquí entra la importancia de facturar a tiempo.

Desde el momento que emites la factura empieza a correr el plazo de pago a cumplir por el cliente; si demoras en generarla, se van extendiendo los tiempos y, por ende, demora el proceso de cobro, ocasionando menos flujo de efectivo o el registro de este en periodos desfasados.

Trata de no acumularlas y emitirlas al momento de la venta. En este punto es de gran ayuda la implementación de un software contable que posea un sistema de factura electrónica que te ayude a realizar los documentos de manera fácil, rápida y puntual.

 

Evita el exceso de stock

En algunas empresas, se comete el error de producir, almacenar o comprar más productos de los necesarios.

Por esta razón, debes mantener un inventario actualizado de lo que posees —especialmente si te dedicas a comprar y vender— para saber con exactitud qué tienes, qué necesitas y qué no.

Si excedes tus compras de mercadería, incurres en egresos excesivos que afectan directamente tu flujo de efectivo; debes saber que ese dinero gastado, sin justificación válida, podría servir para cubrir otras necesidades u obligaciones de tu empresa.

 

Identifica tus costos y gastos

Mantén identificados los egresos fijos que tienes mensualmente para saber cuanto es lo que realmente necesitas para mantener tu empresa operativa. Por lo general, estos gastos pueden ser los relacionados a electricidad, agua, telefonía e Internet, entre otros.

Si determinas estos costos, el panorama económico es más fácil de observar y te ayuda a controlar el flujo de efectivo mensual.

Bien, estos son algunos consejos que puedes implementar para mantener positivo tu flujo de efectivo. De todas maneras, debes saber que tener un flujo negativo en un periodo específico no significa que el negocio no sea rentable, sino que a lo mejor no estás implementando las herramientas adecuadas para lograr mantener el balance y solo necesitas una mejor distribución de tus recursos.

Es indispensable lograr un equilibrio entre los ingresos y los egresos, los plazos y la capacidad que tiene tu empresa para mantenerse conociendo su liquidez. Y para ello, nada mejor que analizar el flujo de efectivo porque te permitirá generar proyecciones a corto, mediano y largo plazo. Así, podrás tomar decisiones acertadas para el crecimiento de la empresa.

Además, ten en consideración que siempre es bueno disponer de dinero en caja ante la aparición de imprevistos o situaciones difíciles, ya que es la única forma que hará que tu negocio esté preparado para poder afrontarlos sin que afecte —a gran escala— la operatividad de la empresa.

 

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