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¿Qué es el principio de devengo en contabilidad?

Publicado por Nubox | 6 de febrero del 2018
¿Qué es el principio de devengo en contabilidad?

La contabilidad es una ciencia que interpreta los hechos económicos de las organizaciones, y los ordena para su control, análisis y presentación. Para eso, debe operar en base a reglas y principios claramente definidos para evitar resultados variables y que no reflejen la realidad financiera del negocio. Pero, ¿cuál es uno de los más importantes?

El principio de devengo es el que permite medir el efecto de una transacción financiera, incluso cuando el dinero no ha cambiado efectivamente de manos. Es por esto que es uno de los principios fundamentales de la contabilidad.

¿Qué es el principio de devengo?

De acuerdo al Colegio de Colegio de Contadores de Chile, este concepto hace referencia a que la determinación de los resultados de operación y la posición financiera deben considerar todos los recursos y obligaciones de un período contable, aunque estos hayan sido o no percibidos o pagados. Esto, con el objetivo de relacionar debidamente los costos y gastos, con los respectivos ingresos que generan.

Es decir, alude a los derechos ganados que no han sido cobrados o a las obligaciones que no han sido saldadas, puesto que exige que las empresas contabilicen los ingresos o gastos en el momento en que se produce el hecho económico que los genera, independiente del momento en que se perciba o se realice el pago correspondiente a dicha transacción.

Actualmente el devengo es reconocido como uno de los Principios Contables Generalmente Aceptados (PCGA) a nivel internacional, y está incorporado en las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF). 

Objetivo del principio de devengo

La finalidad de este principio es reflejar fielmente la situación financiera de la empresa dentro de cada ejercicio contable pues, al aplicarlo, se considera que todo ingreso o gasto en etapa de compromiso ya es un incremento o decremento patrimonial para efectos contables y económicos. 

Siendo así, mediante su aplicación aseguras que cada año o período contable la empresa lleve a los estados de resultados (cuenta de pérdidas o ganancias) exclusivamente los gastos e ingresos que correspondan al mismo, evitando así la mezcla de datos y operaciones entre diferentes ejercicios.

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Características

Además de ser el principio mediante el cual los hechos económicos se contabilizan cuando nacen y no hasta el momento en que son pagados o cobrados, el devengo se caracteriza por:

  • Generar una modificación cualitativa y cuantitativa en el patrimonio de la respectiva organización, originada por transacciones con incidencia económica en su ejercicio.
  • Para el comprador produce una obligación de pago (gasto) cuando se reciben bienes o servicios, mediante la firma de una factura, un contrato, un pagaré o cualquier otro documento que certifique como acreedor al vendedor o prestador del servicio.
  • Para el vendedor, genera un crédito a su favor (ingreso) cuando entrega bienes o servicios, y recibe a cambio el compromiso de pago mediante la firma de una factura, contrato, etc. 
  • Implica la liquidación del gasto y la simultánea emisión de la respectiva orden de pago.
  • En materia tributaria, expresa el momento en que se entiende realizado el hecho imponible y el momento en el que surge la obligación tributaria, aunque esta aún no sea exigible. 
  • El tiempo es fundamental, ya que la razón del principio de devengo es que los hechos económicos queden registrados en el período en que nacieron. Si un alguien trabaja -por ejemplo- durante enero, pero se le paga los primeros meses de febrero, el asiento contable debe hacerse en el período de enero. 
  • Al aplicar este principio, generalmente los montos de “Ingresos y Gastos” no coinciden con “Cobros” y “Pagos”, puesto que estas dos últimas cuentas se afectan cuando hay movimientos reales de dinero.

Teniendo en cuenta estas características, se puede deducir que elimina la posibilidad de aplicar el criterio de lo percibido para la atribución de resultados.

Un ejemplo práctico

Imagina que una Compañía X a la que le llevas la contabilidad decidió vender en diciembre de 2017 un lote de computadores. Como se trata de un amplio volumen de mercancía, el comprador pacta con la empresa el pago a dos cuotas, una para el mes de febrero de 2018 y la otra para el mes de mayo del mismo año. En consecuencia, debes contabilizar el hecho económico en el 2017.

Sucede lo mismo con los servicios y los pagos. Supongamos que la misma Compañía X contrató una agencia de marketing para desplegar una campaña publicitaria en redes sociales. Tal servicio se prestó en el mes de noviembre del año 2017, fecha en la que se emitió la correspondiente factura. No obstante, el contrato suscrito entre la sociedad y la agencia establecía que el pago debía efectuarse a los tres meses de la emisión de dicho documento tributario. En este caso, estaríamos hablando de febrero del ejercicio 2018. En este caso debes hacer el registro contable del gasto en el ejercicio 2017 y no en febrero de 2018.

En el caso de las subvenciones, la situación cambia por completo. Cuando estas son concedidas, se produce el cobro monetario de la misma, pero su imputación a la cuenta de resultados debe realizarse en el momento en que son definitivas, es decir, hasta que se cumplen todos los requisitos establecidos en la concesión de la misma.

Principio de devengo versus contabilidad de caja

La contabilidad de caja es aquella que solo registra los cobros y pagos que afectan la caja, es decir, aquellos que realmente representan un ingreso o salida de dinero en efectivo.  Sin duda, se trata de un método de registro mucho más sencillo que el empleado bajo el principio del devengo. No obstante, todas las empresas del mundo se inclinan por utilizar este último. ¿Cuál es la razón? Probablemente, porque la contabilidad de caja tiene muchas limitaciones. 

Al registrar únicamente las transacciones que afectan la caja, lo que podrías realizar con sus resultados es solo un estado de flujos de efectivo, que daría cuenta exclusivamente de lo que ha ocurrido con la caja en determinado periodo de operaciones. En otras palabras, no reflejaría todas las transacciones que no representaron una salida o entrada efectiva de dinero, como las compras de activos a crédito, las obligaciones contraídas e incluso los gastos por amortización. 

Esto se traduce en una contabilidad incompleta que no refleja la situación patrimonial y financiera real de la empresa, objetivo fundamental de la aplicación del principio del devengo.

Hoy en día llevar este tipo de registros resulta de lo más sencillo gracias a la utilización de algunos software de contabilidad de vanguardia, que operan bajo los PCGA y solo requieren que ingreses la información para acomodarla de manera automática en sus respectivas cuentas.

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