¿Qué es la solvencia de una empresa o persona?

La definición de solvencia económica está relacionada con la capacidad de una empresa o una persona para responder a sus compromisos financieros en el momento en que corresponda, manteniendo una situación financiera estable y con margen para seguir creciendo.

Pero, en definitiva, ¿cómo podemos aumentar la solvencia de una empresa?

Las empresas con un buen nivel de solvencia:

  • Presentan un flujo de caja positivo
  • Controlan las finanzas
  • Tienen menos deudas que entradas
  • Alcanzan cierta libertad financiera

Por lo tanto, incrementar la solvencia de una empresa debe ser una prioridad estratégica para la mayoría de los gestores, ejecutivos e inversionistas, ya que representa una condición clave para alcanzar un crecimiento sostenido.

Si buscas formas efectivas de mejorar la solvencia económica de tu negocio, ¡continúa leyendo nuestro artículo!

A continuación, descubrirás la importancia de una empresa disponer de recursos al punto de considerarse solvente, así como la diferencia entre solvencia y liquidez.

Por último, conocerás tips fabulosos para incrementar la solvencia de tu empresa.

¡Buena lectura!

Importancia de la solvencia y capacidad financiera de una empresa

La prosperidad económica de un negocio se fundamenta en su solvencia. En efecto, si este no es solvente, en el mejor de los casos podrá cubrir sus obligaciones financieras o parte de ellas, pero sin tener recursos para la innovación, inversión o ahorro.

Además, en muchas ocasiones la liquidez se ve comprometida por diversos factores, representando un riesgo que amenaza la continuidad de las operaciones.

En otras palabras, estas empresas viven librando tormentas económicas mes a mes.

Hablar de solvencia empresarial es especialmente relevante en Chile, donde las pymes concentran el 97 % de las empresas, según los resultados de la Séptima Encuesta Longitudinal de Empresas (ELE-7).

Es decir, casi cualquier negocio que conoces, incluido probablemente el tuyo, pertenece al segmento que más expuesto está a quedarse sin margen financiero cuando las cosas se ponen difíciles.

Y las cosas se han puesto difíciles: durante 2025, más de 12.300 personas y empresas tuvieron que recurrir a procedimientos concursales para enfrentar el sobreendeudamiento, un 67% más que el año anterior, según el balance oficial de la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir).

Ese salto no es un dato aislado, es la evidencia de que cada vez más negocios llegan a un punto en el que ya no pueden sostener sus obligaciones por sí solos.

La consecuencia de esto es que muchas empresas viven librando tormentas económicas mes a mes, sin margen para pensar en el mediano plazo.

Y el dato más duro: solo un 10% de las pymes chilenas sobrevive a los 10 años de operación, siendo el sobreendeudamiento una de las principales causas de la paralización de sus procesos.

Si tu negocio se encuentra en esta situación y quieres que alcance prosperidad económica real, es clave buscar mecanismos para aumentar las ventas, reducir los gastos al mínimo necesario, y trabajar con un presupuesto que se respete al pie de la letra. Más abajo profundizamos en cómo hacerlo.

¿Cuál es la diferencia entre solvencia económica y liquidez?

Como puedes ver, existe una gran relación entre los conceptos de solvencia y liquidez, sin embargo, esto no quiere decir que signifiquen lo mismo.

Mientras que la liquidez es la capacidad de una empresa de cubrir sus obligaciones financieras a corto plazo, la solvencia consiste en la habilidad de una empresa de atender sus deudas en la medida que vencen los plazos considerando un largo horizonte de tiempo.

Dicho de otro modo, la liquidez es la facilidad que tienen los activos de convertirse en dinero.

Por otro lado, la solvencia refleja el potencial empresarial para mantenerse activa a lo largo del tiempo.

Un ejemplo claro: una empresa que tiene un gran volumen de inventario (activo), pero no lo vende rápidamente, puede ser solvente (sus activos superan los pasivos), pero ilíquida (no tiene efectivo para pagar a sus proveedores).

La capacidad de pago a largo plazo es la esencia de la solvencia, mientras que la liquidez se centra en la inmediatez.

En síntesis, mientras que el riesgo de liquidez puede poner en riesgo la capacidad crediticia y la reputación de la empresa en el mercado, el riesgo de solvencia tiende a llevar un negocio a la bancarrota.

Así pues, controlar los niveles tanto de solvencia como de liquidez es fundamental para el adecuado funcionamiento de los negocios

¿Cómo se calcula la solvencia económica? Ratios principales

La forma más directa de medir la solvencia es el ratio de solvencia general, que se calcula dividiendo el activo total entre el pasivo total.

Un resultado superior a 1,5 suele considerarse saludable: significa que la empresa tiene activos suficientes para cubrir todas sus deudas y todavía le queda margen.

Cuando el resultado es inferior a 1, significa que las obligaciones de la empresa superan el valor de sus activos, una situación que puede comprometer su estabilidad financiera si no se corrige a tiempo.

Junto a este indicador general, existen ratios que permiten mirar la solvencia desde ángulos más específicos.

El ratio de endeudamiento (pasivo total / patrimonio neto) muestra qué porcentaje de lo que tiene la empresa está financiado con deuda en lugar de recursos propios.

El ratio de endeudamiento patrimonial (pasivo total / patrimonio) compara la deuda con el capital de los dueños, y es especialmente útil para ver qué tan expuesta está la empresa frente a sus acreedores en relación con lo que han invertido los socios.

También es útil el ratio de calidad de la deuda (pasivo corriente / pasivo total), que indica qué proporción de las obligaciones vence en el corto plazo.

Dos empresas pueden tener el mismo nivel de deuda total, pero una con mayoría de pasivo de largo plazo tiene mucho más margen de maniobra que otra con deudas concentradas en los próximos meses.

El verdadero valor del cálculo de ratios de solvencia está en analizarlos de forma periódica y comparar su evolución en el tiempo. Para ello, es indispensable contar con información contable actualizada y confiable.

Estrategias prácticas para aumentar la solvencia de tu empresa

Con el diagnóstico claro, la pregunta ahora es cómo actuar.

Estas son las palancas que más impacto tienen en la solvencia de una pyme chilena hoy:

Ordena tu flujo de caja antes que cualquier otra cosa

Ten un control diario o semanal de entradas y salidas de dinero, y proyecta al menos los próximos tres meses.

Muchas empresas descubren que su problema no es de rentabilidad, sino de tiempos: venden bien, pero el dinero entra tarde.

Puedes profundizar en el tema en este artículo sobre flujo de caja proyectado.

Acelera el cobro de tus facturas

Mientras más tiempo pasa una factura vencida sin gestión, más difícil es cobrarla.

Automatizar el proceso de cobranza mediante recordatorios, seguimiento y priorización de las facturas más antiguas, ayuda a agilizar la recuperación de pagos y mejorar el flujo de caja.

Puedes revisar cómo hacerlo en este artículo sobre cómo automatizar la gestión de cobranza.

Diversifica tus fuentes de financiamiento

Contar con más de una alternativa para acceder a recursos fortalece la estabilidad financiera de la empresa.

Cuando una opción deja de estar disponible o resulta menos conveniente, disponer de otras alternativas facilita la continuidad de las operaciones y ayuda a mantener una mejor capacidad de respuesta ante nuevos desafíos.

Busca formas de ganar dinero extra

Entre más ingresos percibas, mejor situación económica tendrás. Piensa en estrategias para aumentar las ventas, crea nuevos productos o servicios, e invierte en activos que te generen utilidades de forma pasiva, es decir, sin necesidad de dedicarles tanto tiempo.

Control riguroso de costos

Reducir gastos innecesarios y buscar eficiencias operativas mejora directamente la rentabilidad.

Antes de cortar, pregúntate qué gasto realmente genera ingresos o protege la operación, y cuál es prescindible.

Construye y respeta un presupuesto

Un presupuesto te permite ver con anticipación si vas a tener caja suficiente para cubrir tus obligaciones antes de que lleguen, en vez de descubrirlo el mismo día que vence un pago.

Esa anticipación te permite ajustar gastos, adelantar cobros o postergar una inversión con semanas de margen, no de un día para otro.

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Simplifica los procesos

Cuando los flujos de trabajo son más sencillos, inviertes menos tiempo y recursos humanos en ellos, es decir, gastas menos dinero en operaciones.

La adopción de tecnologías es una buena forma de simplificarlos. Un software contable, por ejemplo, puede reducir significativamente el trabajo en esta área, ayudándote a optimizar los resultados y dándole tiempo al contador para afrontar temas de mayor importancia, como es el caso del análisis financiero, tributario y legal.

¡Esto ha sido todo!

Esperamos que nuestro artículo haya colmado tus expectativas informativas y ahora, te sientas cómodo para aplicar nuestros consejos en pro de mejores niveles de solvencia.

¿Has quedado con alguna duda? ¡Resuélvelas ahora mismo comunicándote con nosotros!