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La ética en contabilidad

Publicado por Nubox | 7 de marzo del 2019
La ética en contabilidad

¿Qué es la ética? Etimológicamente hablado proviene de la palabra “ethos”, que significa “conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad”. Es una definición bastante simple, sin embargo, es un tópico que ha sido abordado durante toda la historia y que sin duda, aplica con directa importancia en aquellas profesiones que incluyen el servicio social. Como los contadores, por ejemplo.

 A fin de cuentas, pese a las diferentes perspectivas de los autores que han estudiado la ética, su finalidad siempre ha sido reflexionar sobre los fundamentos de lo que puede ser considerado “bueno” o “malo” en la conducta humana y su interacción con el medio en que se desenvuelve.

La importancia de la ética en la contabilidad

Al llevar estos conceptos al campo de la actividad laboral, es factible pensar en una ética profesional, entendida como los preceptos que permiten obrar de manera correcta. 

Aquiles Menéndez -en su obra Ética Profesional- define esta vertiente como: “La ciencia normativa que estudia los deberes y los derechos de los profesionistas en cuanto a tales.” En consecuencia, el desarrollo de cualquier oficio debe estar mediado por un “deber hacer”, determinado por los principios y valores socialmente aceptados, ya que el resultado de cualquier trabajo siempre tiene consecuencias -negativas o positivas- para un tercero en particular o para la sociedad en general. 

De acuerdo con lo anterior, no es ético -por ejemplo- que un ingeniero acceda a las pretensiones de un político corrupto y termine construyendo un edificio con materiales de calidad inferior a la contratada. 

En ese sentido, al contador le asiste una responsabilidad social de alto impacto, que puede cumplir únicamente si opera bajo la legalidad y siempre en base a una ética profesional sólida e inquebrantable. Recuerda que puede ejercer su profesión tanto en el sector público como en el privado, y que su campo de acción es bastante amplio. 

Siendo así, este profesional tiene acceso a información fiscal, económica y financiera que -al manipularse o traducirse de mala fe- puede beneficiar a unos pocos y afectar a otros tantos, como inversionistas, empleados de la organización, entidades tributarias e incluso a la sociedad en general. 

Cabe señalar que el contador tiene un tremendo compromiso con el Estado. De su correcto y ético proceder depende, en gran medida, la salud del erario, pues mediante su trabajo de cuantificación de los hechos económicos y liquidación de cargas tributarias se pueden dar dos escenarios: 

  1. Que los contribuyentes cumplan a cabalidad con sus obligaciones tributarias, presentando de manera fidedigna la información financiera de sus negocios.
  2. Qué los contribuyentes cometan fraude fiscal, apoyados por los conocimientos en la materia que el contador posee. 

No puedes desconocer la importancia de la contabilidad en la relación Estado-Economía, y la consecuente responsabilidad social del contador. Recuerda que -finalmente- es con los recursos recaudados a través del fisco que la administración pública lleva a cabo sus programas sociales, sanitarios, de infraestructura, educativos, etc. Todos, orientados en realizar mejorías para la sociedad.

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¿Y cómo se regula esa ética profesional en el campo contable?

Como ya te contamos, la ética profesional es la disciplina que regula las actividades dentro de cada profesión en particular. En ese sentido, cada ciencia ha creado diferentes códigos profesionales o deontológicos que reúnen de manera sistemática los deberes y obligaciones morales que les asisten a sus profesionales. 

En el campo de la contabilidad, cuentan con el Código de Ética del IFAC (Federación Internacional de Contadores), que compila una serie de principios, deberes y normas éticas de alta calidad para guiar el ejercicio de los contadores en todo el mundo. Los principios fundamentales que lo sustentan son: 

  1. Integridad: implica ser franco y honesto en todas las relaciones profesionales y empresariales.
  2. Objetividad: se basa en no permitir que prejuicios, conflicto de intereses o influencia indebida de terceros prevalezcan sobre los juicios profesionales o empresariales.
  3. Competencia y diligencia profesional: hace referencia a mantener el conocimiento y la aptitud en los niveles necesarios para garantizar que los clientes reciban servicios profesionales de alta calidad.
  4. Confidencialidad: obliga a no revelar la información de terceros obtenida como resultado de las relaciones profesionales y empresariales, salvo que exista un derecho o deber legal de hacerlo
  5. Comportamiento profesional: cumplir las disposiciones legales y reglamentarias aplicables al ejercicio, y evitar cualquier actuación que desacredite la profesión.

Sin embargo, lo más común es que las asociaciones gremiales -conscientes de la importancia de la ética y basadas en la normativa internacional- elaboren sus propios códigos deontológicos para regular el accionar de los profesionales del país. 

En Chile, por ejemplo, el Colegio de Contadores creó el Código de Ética. Esta normativa -que se complementa con la de la IFAC- tiene como finalidad establecer las responsabilidades y señalar las normas de conducta que deben observar los contadores al relacionarse con la sociedad y entre sí. Además, hace hincapié en que la responsabilidad del profesional contable va más allá de las necesidades de un cliente, alcanzando el interés público, es decir, el bien común de la sociedad y de las instituciones a las cuales sirve.

 

Contador digno de confianza

Cabe destacar que el Contador Público es un depositario de la confianza de las instituciones del Estado, y que inversionistas, acreedores, empleadores, Gobierno y sociedad en general confían en él para tener una sólida información financiera y asesoría competente y oportuna. Además, recuerda que el comportamiento de los contadores -al prestar sus servicios- tiene un impacto importante en el bienestar económico del país. 

Como ves, la importancia de la ética en la contabilidad es de tal magnitud para la sociedad, que en todo el mundo se han creado normativas deontológicas para regular su actividad. 

Sin embargo, conviene que tengas presente que tu accionar no debe guiarse únicamente por lo que mandan las normas: también debe tener presentes las deducciones racionales a que llegues producto de tu pensamiento, teniendo siempre presente el bienestar de los demás. 

El valor de la ética profesional

En una sociedad donde el factor riqueza parece imperar sobre las normas mínimas de convivencia, los valores básicos y el bienestar del otro, la ética profesional se hace más que indispensable, especialmente para los contadores que -en cierta forma- tienen el poder de transformar las cifras e información contable de los negocios. 

No es raro -y nunca lo será- que los directivos lleguen a presionar al contador con incentivos económicos para que los ayude con el maquillaje de estados financieros, la desviación de fondos hacia cuentas de terceros y maniobras de elusión y evasión fiscal, solo por mencionar algunas de las malas prácticas más comunes. Y es en esos momentos donde éste, consciente de su “deber ser” y responsabilidad con la sociedad y el Estado, debe saber responder con un rotundo “No”.

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